Un café que fue de los mejores
Venezuela exportaba café cuando el café era lo que movía al país. Esa reputación se perdió, y no porque el grano dejara de ser bueno: el Táchira sigue teniendo la altura, el clima y la gente que sabe. Lo que faltaba era quien lo llevara afuera.
Se compra directo, y se paga más
Trabajamos con caficultores del municipio Junín y la zona alta de Rubio. Nuestro precio por kilo está por encima del precio nacional para grano de especialidad, porque solo así el oficio sobrevive.
Cada lote tiene nombre
No compramos sacos genéricos en un mercado anónimo. Cada lote viene de una finca con nombre y de alguien con apellido — y esas fincas están publicadas, una por una, en Kapuecultores.
Lo que queremos lograr
Que un tostador de Berlín o de Tokio pida café venezolano por su nombre. Eso empieza por vender bien aquí, seguir por abrir las ciudades del país, y terminar por exportar en verde a quien sepa lo que tiene en las manos.